miércoles, 17 de septiembre de 2014

Alejandro Schmidt


Tríada poesía, octubre de 2005




Bitácora


Alejandro Schmidt nació en Villa María, Córdoba, Argentina en 1955.
A modo de folletos, plaquetas y libros ha publicado 28 textos de poesía, entre ellos: Clave menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), En un puño oscuro (1998), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000),Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005)
Dirigió la revista de divulgación literaria "El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol" (1987-1991).
Desde 1992 dirige radamanto, editorial de poesía.
Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán e italiano.
Dos de sus libros fueron trascriptos al sistema Braille.



Poesía


La Impropiedad


Mi poesía como algo robado por ahí. Mi poesía crecida entre la nieve y la decepción.
Como una broma privada, un pasatiempo de tinieblas.
O, al fin, grandes noticias de la nada.

La poesía, no sabe de mí, a veces, tropezamos en los pasillos del público lector y me pregunta por ese que nunca quise ser, y soy, seré.
Con groserías de rentista alguna poesía (y su gusano) aspira a la burguesía nacional de la palabra.

Hasta los 18 fui la virgen del luto de mi madre, en su manto, anoté el Pentateuco del fantasma (de los 6 a los 12 aprendí poesía en escuelas dominicales, Lutero o la ira de dios me recordaban que, de la abundancia del corazón, habla la boca).

Hasta los 28 creí que la poesía venía del espacio exterior.
Después, publiqué fuego fatuo, iluminaba los faisanes, encendía a los niños, asustaba a las profesoras, mataba los...; al fin no quedó nadie, o sea, quedé yo con un espejo de mano (que lindo libro -decían los distraídos -prestámelo).

A los 36, recibí la coronación del malentendido, en la llanura, mis versos ya parecían un comienzo de hormiguero, ahora, cerca de los 50, firmo letras de cambio con el endoso de la sombra.

Devorar la Biblia, Spinetta, Henry Miller, Nietzche, Cioran, Goethe, Rimbaud, los beatniks, Molinari, Mastronardi, Bayley; no evitó que, a un cielo muerto gritara mi padre su sermón aciago. (Marco Aurelio, Séneca, Epicteto después, para vivir)

Pasó el amor, pasó la patria, pasó el que prometía y, ahora mismo, paso yo cubriéndome el rostro ante la luz más alta.

Mi poesía como una servidumbre de la poesía... 
la poesía llega a su casa y pide la noche o todo el pasto.
Sobre las banalidades de la época, acordarán en cuanto a que, lo único sagrado, es el sangrado del silencio.

Fui invitado a la autopsia de un crítico , su corazón surgía como un trapo de cocina, si usted viera el sistema nervioso de los periodistas culturales...me comentó esa noche, el anátomo -patólogo, bajo las azules lamparitas de la morgue académica.

¿Qué decir sin resultar enfático o barato? a la poesía le hacen mal estas oportunidades del mercado, ella es la araña en el palacio, o sea, si no tenemos una mosca gorda, es mejor lustrar las escaleras...

Ahora, cumplo esta patética tarea, mentir para agradar; poesía, rosa labrada en la primera desesperación; poeta, asma del lobo y, en cuanto al poema,
¿no se preguntaba César Fernández Moreno, de qué sirve un papel bajo la lluvia?

Acaso, tenga la paciencia que hubiera necesitado a los 13, el rigor que me hubiera enriquecido a los 30, pero, el tiempo, decían, quita la medida de todas las cosas.

Valientes, gratis, en mérito del eco de la ecolalia afirman: la poesía es comentario, una interpretación, poesía tu corazón, la poesía depende del mundo que contempló, es una traducción, una evasión, una epifanía, es un libro, un mistagogo leyendo en voz alta un himno roto, una intuición y otra intelección. 

Los que vivieron para la poesía, los que pretendieron vivir de la poesía.

¿A qué familia del dolor pertenecemos? 

Leer, escribir, repetir, hasta el día en que uno despierta, aturdido, entre los pupilos del infierno.

Aprendí que la poesía....
Algunos poetas confían en el tiempo, otros en la mala salud de sus amigos y los mejores poseen la ganzúa de una casa en la arena...

Para mí, ser poeta es prosperar la confusión, cierto de que, en realidad, nada importa salvo ese jarrito de súplicas en la mesa del ogro... 

A la poesía le di mi corazón.
Mi bolsillo.
Mi vigor. 
El agua que pude acertar en un cerebro desierto.

Y ella apareció como un deseo del silencio grande, como un pajarito en las manos de dios y me entusiasmé y lo hago ahora, todavía.

A veces soy casi una palabra nueva en los balcones, entonces ladro mi canción amable y recibo el salario del intruso, y otras veces -muchas, diré-permanezco en el rincón helado sonriendo, con pudor, a los pedantes del honor estético.

Pero la poesía sucede, pide un traje, pastar junto al Cordero y balbucear sola de sí, oscura y necesaria.


Texto leído en la Feria del Libro Córdoba-Septiembre 2002 -También en las Jornadas de la Escuela de Letras de la UNC, 2002.
Publicado en la revista Confines de la mirada, U. N .C, 2003.
Publicado en la revista Juglaría -Artes y Letras-Venado Tuerto-Provincia de Santa Fe, 2004



Poemas de Alejandro Schmidt

De "Llegado así"
Ediciones Recovecos de la ciudad de Córdoba, agosto de 2005

Despedida
Uno a uno
retiro mis huesos
de la nada
en el río
la música
asoma su barquito
me saludo
adiós
se inclinan rosas de silencio
la novedad lavada por el odio
fresco como un pozo crece 
el olvido
un ángel de piedra
sonríe
al recibirme.


El salto
¿A quién olvidé
por sólo
abrir la puerta?
¿Cuál sangre di
al fuego
y al porqué?
¿De qué lado de la vida estuve?



La voluntad
Un árbol quiere ser
esa mano apenas en la luz
un río
una paloma quieren ser
o catedral o altura
el héroe
el gusano
quieren ser
su voluntad es una garra
fuego en los acantilados
el mar
los sueños quieren ser
¿por qué tu corazón 
no quiere ser?
no quiere ser llevado
no quiere crecer
pintarse
como el único movimiento de la noche
no busca una sortija
no se perfuma
está así
como una boca
o un vaso
quiere ser.



Un salto y otro
para María Teresa Andruetto

Todos los hombres estarán tristes
y yo
seré un conejo
comeré cosas verdes
arrancaré raíces
si quieren hacer guiso de conejo
saltaré a la luna
seré el rey lunar
en el milenio del conejo
si me cortan una pata diré
esa era mi pata de escribir
los versos de la buena suerte
quizás algunos hombres se convenzan
y otros
estén felices nuevamente
un salto y otro
otro salto
la vida perderá importancia
la muerte tendrá dientes pequeños
seré un conejo gris
gordo
sobre la tierra vacía
los hombres se abrazarán con frío
bajaré a una cueva
tendré rosados ojos
mi corazón pequeño de conejo
moverá un sol
será como una patria.



Siempre creí que la soledad

Siempre creí que la soledad
era como el hombre de la bolsa
algo que asusta
y no es del todo cierto
pero no
la soledad
está adentro de la bolsa.


Así de pequeña y circular

Como ese anillo de los primeros años
que por el peso de las cosas
quedó atrapado en carne
hilo tangible del recuerdo
o menos aún para su dueño
así de pequeña y circular
es tu soledad
vive en vos
y no sos ella.



Luz mejor

Hay luz en esa casa donde vivió mi madre
sin nosotros
una luz mejor
que se derrama casi
hasta la calle
paso otra vez
un puente es la noche
los árboles
paso a ver
si algo ha quedado 
de mamá.


A la muerte de una niña

Ha concluido
recibe
¡oh diosa antigua!
esa astilla del aire
los vastos ríos de la noche
darán su cifra
a toda necesidad
u olvido
son propicias las lágrimas
la ahogada voz que prueba el día
hasta la muerte
y sobre la tierra hendida
vuelve a crecer
esta cosa o raíz
que abandonaron quieta
pero
madre del vacío
padre del nombre ya mordido
también adentro del planeta
afuera de días sucesivos
puso Dios la eternidad
no en brillantes ojos
en algo que se abraza
sino en el más oscuro
lejano 
íntimo
trabajo
del amor.


Flota

Está vacío el cielo
la pobreza regala
alegrías insólitas
da pan 
música entre árboles
¿Para qué sirve el dolor
y para qué la estrella?
Este frío
ese lápiz
van a buscarme siempre
recibo tu isla
firmemente
el mundo
flota
abandonado.


Llegado así

Y estaba pensando
mejor no lastimar este día
único y constante
este día
llegado así
como un manso animal inteligente
dejarlo pasear
abandonar en sus dientes
amor y prisa
y permanecer
como sus ojos
en el mundo.


Desvelo

La noche comenzaba en las plantas
en sueños reales como mapas
yo pensaba
no puedo dormir
por causa de este dolor tan entusiasta
eso sentía
ahogado en Dios
igual que los pájaros del sol
y andaban mis ojos
mojados
por la noche.


En la plaza

Rostros hermosos
la noche
los jazmines
y una aparición
patinadoras
tu palabra en mi boca
sorpresa
del corazón.

.

En estos días

Como un negro jazmín
alzado por la lluvia
recibe su dolor
la patria
a un lado del cielo
permanecen
tu alma
y las antenas
se ha retirado la belleza
o no la reconocemos
ya
en el fuego
es tanto lo que quisimos
hacer
lo que sabemos
¿Servirá solamente amar
esa planta que sube rota por la oscuridad?


La patria devuelve los mensajes

Esos globos
con mensajes a la patria
no logran salir
del patio escolar
la patria devuelve los mensajes
óvalos azules y blancos
en amplios círculos
bajo contrarios vientos.


Vida de una mosca

Más que la ceguera de Homero
o el huevo que en el caos
deposita la noche
importa ahora
la vida de esa mosca que despertó tu siesta
y
lejos del periódico con que la acechaste
reposa en el techo
vibrante.


Árbol Paraíso
a Rodolfo A. Schmidt

Hijo
estas hojas que tocás
sujeto entre mis brazos
las temblorosas ramas que tensa tu entusiasmo
serán el verde necesario
en otra vida lejos
que un largo tiempo de candor
enlace tu instante
a su recuerdo
el ángel de ser
prospera en radiantes varas 
y alzás los brazos regresando
a tu boca manchada de futuro
desnudo en mi ceguera
te guardo del sol
y sus heridas
de salpicados espejos
buscando tu rostro infatigable
ya habitarás lastimado
el amargo júbilo del tiempo
qué puedo hacer
si hasta es mía la brisa
que sostiene tu pie
te ofrezco
al benévolo imán de esa hoja quieta
que nos parece inmensa
sostengo tu temprana eternidad
infancia
ofrenda narrada entre las sombras.


Borrón

Nada deben a la época
esas líneas, dragones y robots
que mi hijo aprieta contra el pecho
mientras corre junto al chaparrón
hacia esta pieza
trabajó con el imperio de la noche
en su raíz
sólo un borrón
aparece
en los papeles
así como su sombra
atravesando el patio del presente.


Unida Sombra

Redondo como Dios en las espinas
este hombre no puede arrancarte
de su corazón
abierta a su invitación de voces
la tarde forma un púlpito de lobos
no puede arrancarte de su corazón
¿por qué llegaste ahí
no daba fiestas el rey
en la mansión del Deseo?
no puedo arrancarte de mi corazón
compré una daga al funeral del sueño
y esa dorada baratija
no sabe despegarte del corazón
llamado a la oscura incesancia de las cosas
a la cajita mortal su piedra imán
el hombre evita la aventura
los días donde flota
unida sombra 
cadena del ángel
no puede arrancarte de su corazón


De "La Vida Milagrosa"
Ediciones Recovecos de la ciudad de Córdoba, agosto de 2005



El predestinado

Con los dedos en punta
me tocó la poesía
me sacudió con repugnancia
y algo de curiosidad.
No digo que llegó a pesarme, medirme
a contarme los ojos
tampoco me abandonó en la calle
con un lápiz rojo y un baúl
¿qué se creerá?
tanta soberbia, todo el día de aquí para allá
con la boca tapada
si después de todo
no la invita nadie
ni llega a ningún lado
me alzó sobre el pozo del mundo 
esa señora
y me soltó.



El hombre pozo

El hombre pozo
no tiene corazón
su profundidad es una voz
recibe los alimentos del mundo
y los pierde
los ve pasar
entrar
en su voz
¡cuidado!
exclama la gente
¡el pozo
el pozo!
los chicos
un trébol
se asoman
no hay nada
el hombre pozo
aumenta su distancia
y empeora
hasta que un gran gusano
llegado en la tormenta
prueba su barro
le da razón.


Poeta a los 15

Lejos brilla la sombra de los días mortales
atrás, el cielo
en círculos de música
antes que la poesía
llega el poeta
a su sola niñez
ya desprendida
¿para quién una verdad
fue lastimada reina?
Provincia, casa, el viento
estatuas parecían
del silencio
el chico estaba ahí
como la rosa y la paloma

esperando.


Tríada poesía, octubre de 2005


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